domingo, 17 de agosto de 2008

En los zapatos de los gitanos...

Ayer en la tarde me puse mis botas. Pensé así por si iba a ir a llenarme de lodo, o iba a tener frío o no se. Entonces así lo decidí. Mi hermanita se puso sus tenis, mi mama sus zapatos negros bajos y mis papas sus botas de vaquero, como siempre.
Nos decidimos por ir al circo Rey Gitano, ubicado en el campo de Marte. De seguro se preguntaran porque, teniendo un lujo de circo como lo es el Tiani enfrente de este no tan bueno, nos decidimos ir al "gacho" si lo quieren llamar así.
La principal razón de esto fue porque mi hermanita, teniendo solo dos años de edad, se iba a aburrir en un espectáculo calificado como para adultos. A la bebe lo que le interesa son los animales y los payasos y esas cosas tradicionales en un circo, no un espectáculo de primera que no entiende.
Pero la razón mas significativa para mi fue ver la emoción de mi papa, cuando dijo que quería ir al circo a comer elotes locos, y poporopos y manzanas dulces, la comida típica de un circo. La cara se le ilumino y sentí que conocí sus ojos de niño, como que regreso a su infancia. Fue algo mágico.
Cuando entre, y me di cuenta de la pobreza de circo me di cuenta de la realidad de estos gitanos modernos. Porque eso es lo que son estos artistas de circo: gitanos modernos, porque van de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad presentando su espectáculo. Ellos viven en el circo, duermen, comen, hasta tienen sus familias en ellos. Su vida entera es en el circo. Realmente me entristece hasta cierto punto, porque no tienen aspiraciones ni opciones, no tienen oportunidades en la vida, porque lo único que conocen es eso en lo que nacieron, el circo. Y pasa de generación en generación.
Así que estando ahí, viendo su show, me puse en sus zapatos y pensé como seria si yo tuviera esa vida. Y realmente no me gustaría.

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